La técnica del aceite o aprender a relativizar

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Muchas veces tenemos pensamientos o cosas que no nos dejan ver el final del pasillo.

Podemos llamarle preocupaciones, inquietudes, problemas, o incluso comentarios que pueden haber realizado sobre nuestro trabajo o sobre nosotros.

Hay gente incluso que no duerme muchas veces cuando tiene problemas o preocupaciones.  Por suerte nunca me ha pasado, para mi el sueño es sagrado y pocas cosas me lo han quitado, jejeje.

Normalmente cuando tenemos una preocupación podemos llegar hasta a obsesionarnos con ella, con lo que nos olvidamos del mundo y del resto de cosas que acontecen en el mismo.

Eso no es bueno ni es productivo.

Por mucho que nos obsesionemos con algo y por mucho que pensemos mucho tiempo en ello no encontraremos antes la solución.

A veces la primera solución es la mejor, no por darle vueltas vamos a encontrar una solución mejor.

Pensando demasiado en una preocupación lo que conseguiremos será preocuparnos más, entraremos en un bucle negativo que no nos ayudara a pensar de forma objetiva.

La mejor solución es la siguiente: relativizar + la técnica del aceite.

Es decir, darle la justa importancia o relevancia, de esta forma conseguiremos objetivizar el problema y encontrar de forma más sencilla la solución.

Tenemos que tener en cuenta solo aquellas cosas que nos ayuden a mejorar o de las que podamos aprender algo, el resto deben resbalarnos.

Hay que aprender a relativizar, se vive más tranquilo y se consiguen más cosas!

La técnica del aceite va muy bien para cuando recibimos un comentario adverso a nosotros o nuestro trabajo, una crítica no constructiva,  para ello lo mejor es que te resbale como si estuvieras envuelto en un velo de aceite, de tal forma que cualquier cosa al llegar a ti resbalara por tu piel, caerá sobre si misma.

Parece sencillo, muchos pensaréis eso como se consigue? Relativizando. Siendo objetivó, analizando y sustrayendo lo que nos interesa y dejando de lado lo que no o lo que pueda hacernos daño. Pensando quien ha realizado el comentario y con que objetivo, etc.

También es necesario tener seguridad en uno mismo para poder relativizar y no dejar que algo que no nos tiene que afectar lo haga.

Todo esto lo escribo desde una isla desierta del archipiélago de San Blas en Panamá. Un lugar paradisíaco, desde el que se puede desconectar del mundo y de cualquier problema. Así que si no aprendes a relativizar siempre te queda como última opción escaparte a una isla desierta.

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